Decálogo del viajero
- EMPATIZA con el entorno, es decir, se pone en la situación de las personas (o incluso animales) con los que se relaciona y comprende mejor sus reacciones ante su presencia.
- APRENDE de lo que ve para poder adaptarse al nuevo entorno, como dice el refrán “Donde fueres, haz lo que vieres”. Viajar es la mejor experiencia de aprendizaje.
- IMPACTA POSITIVAMENTE en el entorno con su presencia, favoreciendo el comercio justo y el enriquecimiento local, al mismo tiempo que reduce al máximo su huella ecológica y cultural.
- RESPETA las costumbres locales en el modo de vestir y comportarse públicamente.
- DEMUESTRA PACIENCIA Y COMPRENSIÓN ante situaciones que le resultan extrañas o absurdas según sus estándares.
- RECONOCE LA IMPORTANCIA DE LA DIGNIDAD de ambas partes, locales y extranjeros.
- AHORRA RECURSOS usando los medios menos contaminantes y escogiendo rutas razonables en términos de distancias y tiempos.
- AYUDA a proteger los ecosistemas naturales, respetando la fauna y la flora local y no contaminando.
- EDUCA y enseña (especialmente a los niños) que el viajero no es un regalo andante.
- COMPRA exclusivamente artículos que no perjudiquen los ecosistemas locales y que no estén prohibidos.
Para más información sobre códigos de conducta del viajero: Global Code Ethics, Organización Mundial del Turismo.





