Esta Ruta Sostenible nos permitirá descubrir zonas de sumo interés cultural y medioambiental. Visitaremos núcleos urbanos como Dakar, parques nacionales como el Nikol-koba y poblados tribales como los Bassari. Esta ruta muestra la tradición y las costumbres ancestrales de las etnias del África occidental que habitan en Senegal. Esta es una ruta a modo de ejemplo, se pueden hacer más o menos días y con gran variedad de itinerarios.
Joal Fadiouth. Etnia Serer.
Los Serer se extendieron por el Seni-Salum. Contrarios siempre al Islam. Hoy, una pequeña parte son cristianos y la mayoría de ellos son animistas. Agricultores, en determinadas zonas son pescadores, comerciantes de sal o pastores y representan en total el 27% de la población.
3r día
Ndangane. Mar Lodj. Etnia Serer.
4º día
Dionewar. Etnia Serer
5º día
Farafeny. Georgetown. Julangel. Basse. Etnia Mandingas, Sarakholes, Peuls.
Los mandingas representan el 5 % de la población. Son mayoritariamente musulmanes pero considerados los grandes brujos o hechiceros de Senegal. Su animal fetiche es el león y el hipopótamo. Se encuentran en la región de Tambacounda y la Casamance. Viven en comunidad y la gente mayor es muy respetada. Forman sociedades secretas y cofradías de cazadores. El kankuran de los mandingas es una máscara que se utiliza en los ritos de paso. Esta máscara proviene de las sociedades secretas.
6º día
Visita a la región de Basse (Gambia).
7º día
Sare Coly Salle. Diaobà. Kolda. Etnias Fula (Peuls).
LOS PEULS: Musulmanes. Representan el 15% de la población. Aunque están sedentarizados, la mayoría siguen siendo pastores – nómadas.
8º día
Sedhiou. Djiguinoume. Ziguinchor. Etnias Mandingas, Balanta, Diola
Los Diola viven en la Casamance, la zona agrícola más productiva de Senegal. Por razones históricas y geográficas los Diola son bastante distintos del resto de la población. Si el 80% de los senegaleses son musulmanes, ellos mantienen su religión tradicional animista (55%) o se han convertido al cristianismo (30%) y al Islam (15%). Hablan diola, una mezcla entre el mandinga y el portugués. Actualmente reclaman más consideración a nivel económico y el derecho a proteger la particularidad de su cultura.